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¿Qué es fumar? ¿Es lo mismo vaporizar que vapear? ¿Que equipo necesito para vapear?

Tranquilo, todos nos hemos hecho esas preguntas. Por eso queremos explicaros qué es fumar, vaporizar o vapear. Parece lo mismo pero no lo es, presta atención.

1.- Fumar (combustión)

En el mundo del cannabis, el método de consumo mayormente utilizado y conocido es la inhalación a través de la combustión de sus flores y/o resinas en pipas o cigarrillos enrollados con papel de fumar (lo que comúnmente se conoce como porro).

Este método consiste en aplicar una fuente directa de calor para prender el cannabis y forzar una liberación en forma de humo de sus aceites esenciales para posteriormente ser inhalados. Cuando este humo llega a los pulmones, los componentes activos de la planta  entran directamente en el torrente sanguíneo provocando que sus efectos se sientan en cuestión de segundos, alcanzando su pico normalmente a la media hora tras el consumo.

Como podemos apreciar, es un método que busca la rapidez en la aparición de los efectos, pero debido a lo agresivo de la extracción de los aceites, alcanzando temperaturas extremadamente altas (mayores de 230° C), arrastra subproductos creados a raíz de tal descarboxilación extrema que, en su mayoría, deja residuos como los alquitranes y degradan la eficacia y la potencia del producto, convirtiéndolo en un método rápido pero con bastante riesgo para la salud del consumidor.

¿Y por qué si es dañino y menos efectivo que otros métodos es el más utilizado?               

Pues habría varias respuestas: la costumbre, la facilidad, la socialización alrededor del porro, el ritual de liar que es particular de cada consumidor,…etc.

Sea por el motivo que sea, la gente fuma. Pero no todos fuman de la misma manera. En España, el porro de toda la vida consistía en hachís o marihuana mezclados con tabaco. Hoy en día mucha gente consume únicamente cannabis sin apoyarse en otras plantas para su combustión. Y para ellos existen  instrumentos creados para la ocasión: Bongs, pipas de cristal, pipas ciegas….

2.- Vaporización

Cuando comenzaron los debates sobre los usos medicinales del cannabis la idea de recetar porros a los pacientes resultaba totalmente delirante y criticable por los sectores sociales contrarios al consumo de la planta. Y aunque posteriormente acabó sucediendo y acabaron vendiéndose porros y cogollos para fumar en el circuito farmacéutico, los médicos no tenían claro que ese método de consumo fuera el más aconsejable desde el punto de vista de la salud. Nadie quería recetar porros de White Widow para tratar una fibromialgia y que el paciente en cuestión desarrollará un cáncer de pulmón.

Existían como alternativa las tinturas, con el inconveniente de que la aparición de los efectos era mas tardía y prolongada que a través de la inhalación. Pero se necesitaba un remedio efectivo y rápido, por lo que se empezaron a fijar en dispositivos creados por algunos consumidores que curiosamente se parecían a algunos fabricados por tribus primitivas que consistían en aplicar calor a la sustancia de manera no directa. Así comienza la expansión del uso de los vaporizadores herbales. Los médicos comprobaron a través de estudios que este método permitía la extracción mas controlada y menos degradada de los principios activos y que no se liberaban tantísimos subproductos y residuos de la combustión, por lo que se trataba de una manera eficaz para reducir los riesgos asociados al consumo.

El producto de este calentamiento resulta ser vapor, con menor temperatura (siempre por debajo de los 230°) pero con una eficacia superior a la combustión. Una pequeñísima dosis suministra la misma cantidad que un porro entero, por lo que además no es necesario consumir tanta cantidad.

Al no quemar el cannabis, el sabor es pleno, respetando el aroma que se puede percibir del cogollo. Existen muchos dispositivos, electrónicos y manuales, con los que poder vaporizar cannabis.

Los eléctricos suelen ser caros (si son de calidad), rápidos y ofrecen un control preciso de la temperatura.

Los manuales suelen ser más transportables, pequeños y poco precisos en el control de la temperatura (el usuario es el que ha de encontrar el punto óptimo para producir el vapor que desee sin combustionar).

Estos dispositivos también pueden diferenciarse por la forma en la que calientan el material.

  • convección: consiste en calentar un flujo de aire que pasa por el material para provocar la evaporación de los aceites esenciales. Este método es el que mejor sabor da, pero la técnica asociada para su consumo depende del flujo de aire que pueda crear el usuario.
  • conducción: se calientan las paredes de una cámara de llenado donde es depositado el cannabis. Aunque el cannabis esté en contacto con las paredes calientes la temperatura no provoca la combustión. La degradación es mas rápida en este método, aunque es efectivo y provoca nubes de vapor más densas.
  • híbridos: utilizan los dos sistemas anteriormente mencionados para aportar lo mejor de ambos y crear una extracción mas potente y satisfactoria.

¿Y qué vaporizador utilizar? El que se adapte a tus necesidades. Obviamente si tú uso es terapéutico deberías optar por el que ofrezca garantías sanitarias como la no degradación de los materiales calentados, el paso del aire totalmente aislado de la circuitería, eficacia de la extracción….

3.- Vapear

A partir del año 2010 más o menos se empezó a comercializar a nivel mundial los conocidos como cigarrillos electrónicos. En un primer momento ideados para los consumidores de nicotina, su funcionamiento consiste en calentar un líquido, principalmente compuesto por propilenglicol y glicerina en el que se encuentran diluidos aromas y nicotina, con una resistencia accionada a través de una batería.

El resultado es un vapor con aspecto similar al humo, permitiendo al usuario disfrutar de una experiencia parecida en aspecto a la combustión pero que reduce riesgos asociados al no producirse la misma.

En cuestión de poco tiempo el sector cannábico se fijó en estos dispensadores de nicotina. Su pequeño tamaño, facilidad de uso y eficacia podían funcionar con el cannabis, pero el problema era que las diluciones para cigarrillos electrónicos eran solubles en agua y no era la mezcla idónea para mantener en suspensión sus principios activos.

Aparecieron en el mercado los conocidos liquidizers, que consistían en mezclas de propilenglicoles (pv) que diluían extractos no sólidos de cannabis permitiendo su uso en estos dispositivos. Pero al diluir, la potencia se veía mermada y componentes como el peg-400 han tenido mala fama por su utilización en la producción de plásticos y por la creación de subproductos por calentamiento. Además, el consumidor cannábico siempre ha pedido que no se corte la sustancia con componentes externos, y en este caso provienen del petróleo.

Aparece entonces la comercialización de terpenos, moléculas de olor y sabor a cannabis, que permiten cambiar el estado del concentrado no sólido haciéndolo más líquido pero sin diluirlo. Los terpenos son muy irritantes por lo que no se recomienda que superen el 10%.

Hace unos años, en EEUU se produjeron muertes asociadas al vapeo de cartuchos con cannabis. Dichos cartuchos provenían de estados en los que el cannabis no se encontraba regulado y contenían acetato de vitamina E y MCT.

El acetato de vitamina E es mortal si se inhala, mientras que el mct es un aceite vegetal de triglicéridos de cadena media y no se considera un producto para vapeo ni es reconocido como tal por ninguna administración.

Esas muertes fueron ocasionadas por la inhalación de vitamina E pero en ningún caso por el cannabis o los terpenos.

Ahora mismo en el mercado puedes encontrar 2 tipos de vapeo:

  • cartuchos: desechables con rosca 510, con resistencia cerámica de unos 1’2 ohm, con capacidades entre los 0’5, 1 y 2 ml.
  • dispositivos desechables: equipos de vapeo no recargables, de usar y tirar, con resistencia cerámica.

Las mezclas que puedes encontrar son:

  • concentrados (destilados) + terpenos: mucho más concentrados y ofrecen un efecto potente.
  • concentrados (e-liquids) +Pg +Vg: muy diluidos y baratos.

Así que ya sabes, decidas el método que decidas, conoce al menos e investiga lo que consumes.

*Hemos dejado fuera de este artículo el método conocido como dabbing o dabeo porque aunque es un tipo de vaporización, implica otros dispositivos y técnicas que es mejor tratar en un solo artículo, ¡Os esperamos en el próximo post!

JA

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